aquí y ahora

Hoy podría ser un domingo cualquiera.

Pero justo hoy se celebra el Día Mundial de la Salud, establecido por la Organización de las Naciones Unidas en 1948, cuando se fundó la Organización Mundial de la Salud.

En concreto este 2019 se ha decidido dar visibilidad a la cobertura sanitaria universal, especialmente fijando el objetivo en la Atención Primaria, que constituye el primer nivel asistencial y que celebrará su correspondiente día mundial el próximo 13 de abril.

Pero uno de los lastres que la Atención Primaria viene arrastrando desde hace mucho tiempo es la regulación de la demanda, que hace que los equipos se esmeren en buscar y ofrecer fórmulas para gestionarla, y que por otra parte parece que es un ítem incontrolable que rara vez obedece a lógica alguna.

Es esa demanda, y más concretamente la espontánea, la que trae de cabeza a las agendas de los profesionales, a lo que hay que sumarle el alto grado de exigencia por parte de determinados usuarios; que aunque de forma residual, hacen sus ‘trucos de cartas’ para acabar encasillando sus exigencias dentro del normal funcionamiento del Sistema público. Usuarios, al fin y al cabo, con los que no vale aquella filosofía de ‘educar al paciente’.

Por tanto, en segundo plano aparecen aspectos que nos llevan a temas como la contribución a la sobrecarga y el uso nocivo que éstos hacen de los recursos, así como la demora que provocan sobre el horario previsto de los profesionales asistenciales que deben atenderlos, o el impacto negativo que provocan en el resto de usuarios. Son los denominados pacientes ‘estrella’.

Usuarios que por su reiterada resistencia a adaptarse a las normas o plan de seguimiento de sus patologías son obstáculos del Sistema. Y si le añadimos para acabar de perfilarlos el hecho de que suelen ser hiperfrecuentadores, el resultado no augura nada bueno.

En caso que os expongo hoy es real.

De hecho es tan real que hace varios días lo hice extensible a través de una encuesta en Twitter:

De la encuesta se deducen varias cosas:

  1. El hecho de que un paciente no acuda (o no se presente) a una cita no hace que su motivo de consulta pase a ser urgente y requiera una atención inmediata.
  2. Otro paciente sí podría haber aprovechado ese espacio y, sin embargo, debe resignarse y esperar hasta obtener cita previa.
  3. La impunidad de que alguien no se presente a una consulta pasa desapercibida.
  4. El incremento de las listas de espera parece no ser un tema prioritario a la hora de ‘sancionar’ de alguna manera a los usuarios que no utilizan los recursos públicos de forma correcta.

 

No estamos hablando del derecho a acceder a una visita, igual que siempre es un tema con gente a favor y en contra. No voy por ahí.

A dónde quiero ir a parar es a cómo se pueden establecer fórmulas para que los usuarios que no acuden a una cita adquieran más responsabilidades ya que parece que por ser un Sistema público carezca de importancia.

Voy al hecho de que si es un Sistema de todos, todos debemos adquirir compromisos en lugar de tener sólo privilegios y derechos. Lo que no es de recibo es que el uso abusivo de unos pocos repercuta en la mayoría, que por otra parte son los que cumplen con las normas establecidas.

Pero, ¿quién está dispuesto a atajar esta problemática?

Quizá ahora que estamos a las puertas de una nueva campaña electoral sea una buena ocasión. Veremos si algún partido se atreve a decir las cosas claras y a presentar medidas para cambiar las actuales tendencias en lugar de adoptar medidas populistas que todos sabemos que no llevan a ninguna parte y siguen siendo parches para los problemas importantes.

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Social Media y administración sanitaria.

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