Salud, dinero y Dr. amazon

La salud ha pasado de ser un bien de primera necesidad a ser un suculento negocio para invertir y sacar tajada. Así, con el paso de los últimos años el sector en España ha alcanzado los 10.3 millones de usuarios lo que se traduce en unas cifras más que interesantes.

Las cinco grandes compañías de la sanidad privada (QurionSalud, Vithas-Nisa, HM, HLA Y Hospiten) sumaban en enero de 2019 algo más de 3.900 millones de facturación. Una tendencia al alza reforzada por los puntos más débiles del sector público como la crisis y sus recortes, las listas de espera, la disponibilidad de camas, la fuga de profesionales, etc. Además esta subida también viene sustentadapor la deriva del incremento en los fondos públicos dedicados a privatizaciones y al crecimiento de los seguros de salud.

Desde hace algún tiempo, las grandes compañías tecnológicas mundiales han fijado sus objetivos en el mercado de la salud. Por algo será. El mantra de ver al paciente como un cliente gana terreno y adeptos.

Al Dr. Google le está empezando a aparecer más competencia de la que se esperaba.

¿Está preparado nuestro actual Sistema para todo este cambio?

En mayo de 2019, la plataforma digital Glovo acumulaba ya varias denuncias por parte de los farmacéuticos, que se pusieron en pie de guerra y consiguieron que el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social les diera la razón. De hecho, tuvo que intervenir la Agencia Española de Medicamentos para hacer que la plataforma retirara el servicio de Farmacia de su aplicación mediante un requerimiento.

Hablar de la ya famosa rigidez del sistema sanitario español,  con un modelo de hace más de 40 años, hace pensar que no está preparado para asumir cambios de esta índole a corto/medio plazo. Pero parece que no le va a quedar otra.

Casi sin darnos cuenta hemos caído en los tentáculos de estas compañías. Estamos atrapados entre wearables, cesión de datos biométricos, rutinas; y nuestra privacidad la entregamos a cambio de nada sin ni si quiera plantearnos el uso concreto de toda esa información privada y personal y el uso que se puede derivar de su tratamiento y explotación. Lo que hasta hace muy poco era ciencia a ficción ya está pasado.

Hacemos lo que hacemos pero habría que pensar si es a cambio de comodidad o de una falsa percepción de creernos un estado de bienestar próximo al nirvana con una cara B.

En este sentido, vale la pena dar un vistazo al informe “Sanidad privada, aportando valor 2019” del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación Idis).

El binomio entre salud pública y privada está condenado a convivir. Quizá porqué la segunda asegura en parte la sostenibilidad de la primera, y porqué la primera no va a perder su condición de universal.

Y todo ello mientras algunos gobiernos han empezado a preocuparse por las pseudociencias y el contenido que carece de evidencia y que se propaga por las redes sociales a velocidad ultrasónica.  De ahí la importancia de saber distinguir los conocidos como bulos de salud y fijar la atención en cuentas oficiales y con garantías, en lugar de fiarnos de vendedores de humo que en muchos casos van a comisión.

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