fair play

Cuando hablamos de violencia contra profesionales del sector sanitario en la mayoría de los casos nos referimos sólo a violencia física contra el personal asistencial, cuando lo cierto es que no distingue categorías profesionales.

En este sentido, los mostradores de Atención al Usuario también son caldo de cultivo de conflictos, donde muchas veces los pacientes o sus familiares vierten sus frustraciones y su ira.

En este artículo que publiqué en 2018 ya hablaba de que había un problema cultural relacionado con la visión que la ciudadanía tiene acerca de la figura de los administrativos de la salud.

Pero hay otro tipo de, llamémosla ‘violencia indirecta‘, que también existe.

Hablo de la violencia indirecta que se ejerce, por ejemplo, a través de una reclamación.

Existen casos de pacientes que utilizan esta vía administrativa para lanzar acusaciones muy graves y falsas sobre los profesionales de nuestros centros y que no salen publicadas en la prensa ni despiertan el morbo que a algunos tanto les gusta.

¿Qué se puede hacer? En mi opinión una reclamación con descalificativos y/o acusaciones de índole personal, difamatorias, con acusaciones graves y falsas debe tramitarse con cautela y rigor y merece la misma respuesta que una agresión física.

Por tanto, si al final se demuestra que la versión del usuario es un testimonio falso creo que se debería actuar en consecuencia. Es decir, valorando la gravedad de las acusaciones o la versión dada y tomar decisiones que sean igualmente contundentes.

El debate no es discutir sobre quién tiene razón. La cuestión es hasta qué punto se debe permitir este tipo de comportamientos en los centros sanitarios y qué medidas se deben tomar.

O dicho de otra forma, no puede ser que un usuario tramite una reclamación con acusaciones muy graves y falsas sobre un profesional y no se adopte ningún tipo de medida.

Lo sé. Esto abre un debate social que no sé hasta qué punto estamos dispuestos a aceptar. Porqué no vende y porqué para algunos el hecho de tener un Sistema público signifique que deba someterse a lo que le venga. ¿A qué precio?

Pero lo curioso es que muchos no reparan en que estas situaciones generan una víctima que acaba siendo el profesional, al que se le debe dar a poyo y proteger ante situaciones de este tipo.

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2 comentarios en “fair play”

  1. Qué buena entrada, Ric!!!!

    Me pregunto si en esos casos no deberíamos responder con una contrademanda. También siento que si no nos defiende la organización, es otra manera de violencia institucional,,

    Muchas veces somos la infantería de un sistema que no cuida a las personas y es “normal” que las paguen con nosotros.

    No sé, estaba leyendo sobre la ley de seguridad laboral y me preocupa que no se contemplen esas situaciones que expones como riesgos para el trabajador.

    ¡¡Un fuerte abrazo!!

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