Robots como Community Managers y población activa

En esta ocasión publico un post diferente, con la intención de intentar generar debate. Y lo hago con un artículo  que tiene un cierto aire de artículo de opinión.

Llevo varias semanas oyendo bastante ruido sobre el tema de los robots y de si van a venir a sustituirnos. Algo así como una especie de ‘rebelión de las máquinas’ en cierta manera.

A nadie se le escapa el incesante e imparable avance de la tecnología, pese a que lo que hoy día es el último grito la semana que viene se pueda haber convertido en algo obsoleto.

Hablamos de la tecnología, de la era de la tecnología, como algo que tenemos integrado en nuestra vida cotidiana y es justo por ello por lo que acostumbramos a no darle una importancia en la que casi nunca paramos atención.

Lo curioso del caso es que la tecnología nos borra la percepción del tiempo y, en consecuencia, la habilidad de recordar. De recordar cómo era nuestra vida antes de que esa misma tecnología se implantara en nuestras vidas como un hábito. Por tanto, perdemos la noción del tiempo en cierto sentido. Nos acostumbramos. Nos ‘tecnoadaptamos’.

Por poner un ejemplo: la tecnología de hoy nos permite deslocalizar el trabajo y las relaciones personales dado que desaparecen las fronteras físicas.

De hecho, en los últimos años se está produciendo la tendencia a que desde según qué organismos oficiales todo funciona de forma telemática: la cita previa, los impresos, etc…

No deberíamos olvidar que aún hoy hay gente que no puede acceder a internet o que, de una u otra forma, no sabe desenvolverse en el medio digital.

Por tanto, sigue siendo imprescindible la metodología del cara a cara.

La prueba más simple es que cuesta mucho recordar cómo era la vida sin están interconectados y sin acceso a internet desde cualquier lugar y en cualquier momento.

Lo que constituye una realidad innegable es que no participar ni beneficiarse de lo que la tecnología puede ofrecernos es en muchos sentidos un error (empresarial, social; en definitiva, del tipo y condición que queramos).

En un hipotético futuro en el que los robots entren al mercado laboral es la idea en torno a la cual girará esta publicación.

COMMUNITY MANAGERS AUTÓMATAS

Parece que todo lo ‘automatizable’ tiende a ser sustituido por una máquina. Lo cual equivale a que todo lo que sea creativo tiene más probabilidad de continuidad.

Normal. Las máquinas dan más precisión en trabajos mecánicos, evitan esfuerzos físicos innecesarios, no enferman, no tienen que conciliar vida laboral y familiar, no cogen excedencias, etc…

Pero dónde se ensambla todo esto con respecto a la figura de los Community Manager, el cual debiera ser uno de los más creativos de la empresa.

Bueno, uno de los valores más preciados de la figura de un Community Manager es su alto grado de ingenio. Y contra ésto una máquina no puede competir.

Incluso el grdao de improvisación sule estar bastante cotizado, condición que un robot nunca va a tener por mucho que queramos autoconvencernos.

Que puedes programar tus publicaciones en tus medios sociales (MMSS, en adelante), es cierto. O incluso que el robot puede calcularte cuándo es el mejor momento para publicar, también. Pero no necesitas esperar porqué ya hay aplicaciones para decirte cúando puedes sacar un nuevo post en según qué momento del día.

De hecho, una de los grandes errores es que tú mismo te conviertas en un autómata, caigas en el pozo del abandono y empieces a no realizar una escucha activa de tu audiencia y no realizar feedback tanto en tus cuentas como en las de tus clientes. Porqué una cosa va directamente ligada a la otra.

Entonces, ¿hasta qué punto podemos depender de una máquina? Por muy preparada que esté y contemple múltiples variables hay cosas que no puede hacer.

De hecho, aspectos como lo que podría estar relacionado con el SEO y que al final acaban jugando un papel clave en el posicionamiento (linkbuilding, tiempo de conexión, enlaces rotos,  volumen de tráfico, etc…) quedarían en manos de una resolución del algoritmo de turno.

Por otra parte, la gestión de una crisis en medios sociales, el acierto o errores a la hora de hacerle frente, la reputación… ¿En serio lo vas a dejar todo en manos de una máquina? Anda ya.

La espontaneidad, que a veces por ser algo impulsivo puede llegar a ser contraproducente, es un ítem que en una máquina no dejará de ser predecible en cierto grado.

Debes recordar que uno de los grandes valores de un buen Community Manager es estar al día, renovarse y buscar contenidos actuales, además de realizar sus tareas propias como establecer vínculos con la audiencia y ensalzar la marca.

‘TECNOLÓGICA’

Partamos de la base de que un robot no va a poder sustituir nunca a un humano al 100%. Es un hecho.

El concepto de ‘inteligencia artificial’ ya ha cobrado sentido por sí mismo pero resulta paradójico pararse a pensar que no se oiga hablar de la ‘inteligencia emocional’ con el mismo ímpetu. Quizá sea por ser una quimera (todavía) que una máquina genere por sí misma emociones humanas, aunque al paso que vamos todo llegará o se parecerá mucho a lo que hoy conocemos como tal.

Estamos tan inmunizados a según que tipo de avances que no nos sorprenden lo más mínimo, aunque tecnológicamente supongan un antes y un después.

Entendamos la tecnología como el conjunto de elementos que aumenta nuestras capacidades, lo cual se traduce en consecuencias sociales, culturales y económicas.

Sociales

Facebook, Twitter, y demás.

La forma en que se conoce gente nueva (o cree conocerla) y se establecen relaciones de cualquier tipo.

Visto así quizá sea más fácil entender su éxito.

Culturales

Hoy en día casi todos llevamos un dispositivo un móvil con conexión a internet. Y de hecho, el que no lo tiene es visto como el bicho raro.

Hemos sucumbido a estar totalmente concectados a nuestros círculos de influencia, a compartir nuestros planes y fotos, a enterarnos de lo que nuestros amigos hacen por internet o poder realizar pagos a golpe de click.

Económicas

Las operaciones bancarias, el comercio internacional, el volumen de facturación que genera todo lo relacionado con la tecnología y sus puestos de trabajo, etc…_

Es inútil resistirse al cambio y negar lo evidente, más cuando el cambio ya se está produciendo. ¿Para qué ir a contracorriente si al final nos acabará pasando por encima?

Por tanto, lo que nos va a recolocar nuestras posibilidades de sobrevivir a todo que nos está viniendo dependerá principalmente de nuestra capacidad de adaptación, como si de un nuevo medio se tratara.

A veces los cambios, no son tremendamente complicados, pero se reinventan. Un ejemplo: la desaparición de las salas de cine de gran aforo para dar paso a las multisalas.

ASÍ LAS COSAS

Según el WEF (World Econocmic Forum) éstas son las tecnologías disruptivas más destacables a 01/01/2017.

mostf disruptives technologies_wef

Como podemos ver, todas son del ámbito tecnológico, que no hace más que confirmar lo importante de sumarse a este tipo de industrias y empezar a renovarnos.

Despuntan los campos de la robótica y la inteligencia artificial como los que están más avanzados.

Todas ellas acabarán provocando que aparezcan nuevos productos y servicios, y por ende, nuevas necesidades que cubrir y satisfacer. Y como se puede apreciar, tampoco estamos tan lejos de que algunas de estas tecnologías alcancen su máximo desarrollo.

No es casual, por tanto, que  el WMC (World Mobile Congress 2017), en Barcelona, tuviera como uno de sus ejes la inteligencia artificial, lo cual no sirve sino que para confirmar una vez más su importancia dentro del campo de las nuevas tecnologías.

http://elpais.com/eventos/2017/02/22/mwc/1487755470_645591.html

¿Pero eso a lo que llamamos ‘inteligencia artificial’ es realmente algo tangible? Que le pregunten a Kaspárov por el Deep Blue.

http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2014-10-25/el-fallo-informatico-que-puso-en-jaque-a-kasparov_408855/

La máquina que venció al campeón del mundo de ajedrez era capaz de analizar y procesar millones de jugadas por segundo. Y el desenlace de la partida pudo ser un error de cálculo.

http://cincodias.com/cincodias/2017/03/20/tecnologia/1490038079_801336.html

Quedémonos con el caso de los vehículos autónomos, que en cierta manera es un tipo de inteligencia artificial.

¿Estamos realmente preparados para lo que se nos viene encima a medio/largo plazo? Me explico.

Si establecemos un símil con, por ejemplo, una ingeniería, el mercado laboral muchas veces es incapaz de ofertar plazas donde una formación de alto nivel encaje, por lo que muy probablemente tendrá que emigrar.

Bien, en el caso de los vehículos autónomos, si ello equivale a una sustitución del sector del taxi, por citar alguno, sólo en la ciudad de Barcelona equivale a algo más de 10.500 licencias en 2016 (Fuente: INE. Instituto Nacional de Estadística)

O los transportistas o camioneros.

CAMBIANDO LO ESTABLECIDO

Legislaciones al margen, lo cierto es que cada vez mayor número de usuarios vamos pudiendo disponer de servicios exclusivos, a golpe de click.

Ya no será necesario ser una estrella de rock para obtener servicios que hasta hace unos años o no existían o estaban reservados a los bolsillos más poderosos.

Como lo oyes.

En diciembre de 2016 el gigante Amazon empezaba a realizar pruebas en Reino Unido de entregas a sus clientes con drones, lo cual supone una revolución total en las relaciones comerciales. Otra más.

Hablábamos, pues, del impacto y de las consecuencias económicas que provoca la era tecnológica.

Esto no te lo da el pequeño comercio ni por asomo. Así de fácil y así de duro.

Por tanto, además de tener que preocuparse por competir con las grandes superficies,  las tiendas de barrio ahora tendrán que hacer frente a un impacto mucho mayor contra el que difícilmente puedan competir: ni por presupuesto ni por medios.

La economía doméstica, la de ámbito más cercano, va camino de convertirse en negocios de subsistencia, donde acudir casi únicamente para adquirir productos de impulso, aquello que realmente no necesitamos para nuestro día a día como algo imprescindible. Y eso en el caso de que consiguieran seguir al pie del cañón.

De hecho, lo más probable es que acabaran en el cajón de la ‘economía de subsistencia. Es decir, que aquellos que lograran mantenerse en activo lo harían, en el mejor de los casos, con muchas dificultades.

Dicho así parece una clara desventaja entre el pez grande y el pequeño.

EL NUEVO PARADIGMA

Que los androides son algo con lo que el ser humano sueña viene de lejos. Lo hemos visto en el cine (Star Wars, por ejemplo) y cada vez está más cerca de convertirse en una realidad fuera de la pantalla.

Algunas voces defienden la teoría de que los droides deberían pagar impuestos, igual que los humanos. El razonamiento es que si actúan como humanos, trabajan como humanos y se comportan como humanos deben estar supeditados a las mismas normas, sólo que no son humanos.

 

Si los robots son un mecanismo para generar riqueza deben estar regulados y supeditados a los impuestos que correspondan.

 

¿Estamos ante la desaparición de conceptos como la conciliación entre vida familiar y laboral? Con lo que ha costado implantarlos en la sociedad actual…

¿Cómo afectará a la dimensión del IRPF?  Es difícil de pronosticar algo a escala tan grande, más cuando lo que nos estamos planteando implica tantos factores y posibilidades.

La sostenibilidad de la Seguridad Social, el sistema de pensiones, el mercado laboral, los sueldos, el status de clases, etc… El abanico de temas que se verían afectados de una u otra forma es extremadamente amplio. ¿Estamos preparados?

Porqué no olvidemos que el hecho de que los robots ocupen puestos del mercado laboral significa que aumentará el paro, que las máquinas sustituirán a los humanos. Por lógica acabará pasando. Vamos camino de más desempleo.

Pero quizá estamos siendo muy pesimistas. No nos estamos planteando una visión positiva. Lo dejaremos para otro artículo.

La contra es que en muchos casos las empresas obligan a sus clientes a hacer operaciones utilizando las TIC. Por ejemplo, en las entidades bancarias hay determinadas operaciones que ya sólo se realizan por cajero automático y el empleado de turno no las hace. Se nos obliga, de alguna manera, a pasar por el trago de que nos atienda una máquina.

La clave de todo esto sea definir muy bien las líneas de cómo y dónde se posicionarán en la sociedad todos estos cambios que ya se están produciendo de forma cada vez más constante.

ROBOTS EN EL MERCADO LABORAL

El hecho de que los robots pasen a incluirse como individuos dentro de nuestro sistema laboral, lleva consigo el tener que rediseñar muchas piezas clave de todo nuestro sistema.

Algunos ítems son:

1- Ingresos. Desde el IRPF hasta las prestaciones por desempleo o, simplemente, los sueldos. ¿Cómo se medirán? ¿Dependerán de los ingresos que genere el robot?

El sistema de pensiones, las excedencias laborales, las bajas laborales por enfermedad común o los accidentes laborales, etc…

De todas formas, en los últimos tiempos se está produciendo una tendencia a que todo, o casi todo, pase por vía telemática. No debemos olvidar que internet es algo que aún hoy no es accesible a mucha gente o que, directamente, hay gente que no sabe desenvolverse en el medio digital.

Por tanto es un error forzar a que la población acceda a trámites u organismos oficiales sólo desde la red, por qué no deja de ser una herramienta para extender nuestra presencia y prestigio en todos los sentidos.

2- Distribución de la riqueza. ¿Cómo será el acceso a un robot: igual que para un coche? ¿Existirán ratios por persona? ¿Deberán tener un seguro?

3- Mercado laboral. Aumento del desempleo, incertidumbre, desigualdad entre clases, formación continua, etc…

¿Podrán afiliarse los robots a algún sindicato?

4- Conciliación de vida laboral. ¿Podremos tener más tiempo extralaboral o menos? ¿Cómo llegaría a regularse la jornada laboral?

No creo que los robots tengan que conciliar mucho, pero en todo caso, quizá sí debiera regularse su horario por aquello del ahorro energético.

Con mucha probabilidad se establecerá una importancia aún mayor para las energías renovables si la mayoría tenemos un robot.

5- Sistema educativo. ¿Cómo integrar la importancia de las nuevas tecnologías para insertarlas en las nuevas generaciones?

La realización de trabajos colaborativos en red, planteamientos de elementos negativos como el ciberbulling, etc…

En definitiva, el conjunto de todos estos puntos mantienen un nexo común: la resistencia al cambio deberá ser vencida lo más rápido posible para evitar quedarnos obsoletos.

LAS TRES LEYES DE LA ROBÓTICA

Convendría tener en cuenta las tres normas fundamentales que ya predijo Isaac Asimov sobre los robots:

1- Un robot nunca dañará a un humano.

2- Un robot deberá obedecer las órdenes de un humano, siempre que se respete lo anterior.

3- Un robot debe asegurar su propia existencia, cumpliendo los puntos dos puntos anteriores.


¿Cómo encontrar el equilibrio para que no se resienta toda la sociedad?

No olvidemos que todo dependerá del papel y funciones que los humanos queramos darles.


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